No recuerdo cuando ni como me entro la curiosidad de visitar las ruinas de la cultura Maya localizadas en Méjico, entre muchas otras cosas, famoso por el tequila, los mariachis y por el conocido Chichén Itzá, que hace poco tiempo fue catalogado como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno por la organización privada New Open World (NOWC).
Al principio no me sentía muy emocionado con la idea de viajar hasta Méjico solo para visitar este lugar, así que tomé algunas otras alternativas como Cancún por ejemplo, pero mi opinion iría cambiando mientras minuto a minuto quedaba perplejo con la majestuosidad de sus escenarios y el misticismo del lugar.
El día comenzó con un ligero desayuno, un bus se disponía a llevarnos al nuestro destino y partimos como a las 8:00am, éramos un grupo de casi 20 personas y un amigable guía nos platicaba acerca de la grandeza de la cultura Maya, cuyo el apogeo y decadencia es una historia realmente interesante.
Debo de advertir que soy de las personas que gustan de informarme con anterioridad acerca del lugar que visitan, no es extraño encontrarse con más de una versión acerca de los orígenes, objetivos de tal o cual construcción, objeto o costumbre; y para este caso tuve la oportunidad de ver un modelo a escala de Chichén Itzá, lo que me ayudó a entender y en especial orientarme en el lugar.

Una vez allí uno queda realmente conmovido con el panorama, los Mayas fueron verdaderamente asombrosos, el grupo se preparaba a subir la impresionante Pirámide de Kukulcán y al mismo tiempo me sentía tan minúsculo que solo atiné a trepar las escalinatas rumbo a la cima, el calor era abrumador y el implacable sol parecía oponerse con férrea resistencia a que conquistáramos la construcción conocida también como El Castillo, sin embargo, la emoción que sentí al llegar a la ultima gradería fue el perfecto refrescante, la vista es genial.

Mientras todavía quedaban construcciones por visitar no salía de mi asombro, quiero citar algunas que forman parte de Chichén Itzá: el Observatorio, el Templo de los Guerreros, El Juego de Pelota; hacen falta muchas hojas para describir lo que uno percibe cuando visita Chichén Itzá y cuando busco en mi memoria no recuerdo otro momento donde me haya arrepentido tanto de no tener a la mano una buena cámar a fotográfica, valgan verdades, la mía saca buenas vistas, pero uno siempre quiere la perfecta, no obstante, partí del lugar con la promesa de volver algún día.